Que tortura absurda la de mi propia mente. Madrugada, mientras el insomnio me resguarda y lo único en lo que me puedo dedicar es a excavar en lo más profundo de mis recuerdos, en aquellas partes oscuras de mi memoria. Que tormentoso puede llegar a ser pensar más de la cuenta, cuando te das cuenta de la soledad que acompaña tus días y los falsos amigos que pronto se irán. Aquellas personas con las que compartí demasiado y a la vez tan poco. Siento que ofrecí demasiado cuando ellos a penas me dieron una pequeña introducción en sus vidas. Que ilusa, siempre buscando un poco de contención. La noche se acaba y mis tristezas abundan, ¿Cómo conciliar el sueño si las voces inexistentes no callan? ¿Cómo acabar con el pesimismo si todo se encuentra sin color alguno? Es dificil expresarse sin hablar más de la cuenta, es dificil escribirlo sin dejar la vida en simples letras. Todos duermen tranquilos, consumidos por la calma que morfeo les ofrece. Me recuesto pensativa, sin poderlo evitar.